Los criterios diagnósticos establecidos por la CIE-10 para la demencia vascular vienen definidos de un modo más estricto que los del DSM-IV. En concreto la CIE-10 exige una desigual distribución de los déficits en las funciones cognoscitivas mayores y la presencia de pruebas clínicas y de laboratorio que demuestren la lesión cerebral focal.