Hallazgos en la ECJ típica


La sospecha de estas enfermedades surge a partir de las manifestaciones clínicas, pero el diagnóstico definitivo se realiza mediante el estudio anatomopatológico del tejido cerebral en el que se observan las alteraciones típicas, por lo cual es fundamental realizar la necropsia en aquellos casos en los que se sospecha enfermedad por priones.

La detección de la proteína priónica en tejido cerebral es actualmente el marcador diagnóstico más fiable en esta patología; esta proteína puede ser detectada mediante técnicas de Western blot, pero tienen el inconveniente de que necesitan material fresco lo cual disminuye su uso debido a la capacidad infectiva de la proteína priónica. Otra posibilidad es la detección mediante técnicas de inmunohistoquímica (basadas en la reacción antígeno-anticuerpo) realizadas con material tratado con ácido fórmico que anula la infectividad.


Una prueba importante para el diagnóstico de ECJ es la determinación en líquido cefalorraquídeo (LCR) de la proteína 14-3-3, que es un marcador de daño neuronal. Esta proteína intraneuronal se expresa de forma normal en tejido cerebral, pero en la ECJ su concentración disminuye en cerebro y aumenta en LCR. De acuerdo con series amplias, esta proteína ha mostrado muy altos valores predictivos y actualmente se considera una herramienta muy útil, aunque no decisiva en el diagnóstico premortem de la ECJ. Este test predice el diagnóstico de ECJ más específicamente que otros test clínicos, dando información en los ECJ "posible" donde no aparece el EEG típico y reforzando el diagnóstico clínico en los ECJ "probables" o ayudando a diferenciarlos de posibles demencias provocadas por intoxicación donde también aparece el EEG típico. El test en estudio es más sensitivo que el EEG, para apoyar el diagnóstico clínico de ECJ, y debería ser incluido como criterio en el diagnóstico clínico de ECJ.


El EEG es otra prueba que ha demostrado utilidad en el diagnóstico, aunque el trazado típico no aparece en todos los pacientes. Este trazado típico consiste en complejos de ondas agudas y lentas, complejos trifásicos, periódicos, ampliamente distribuidas en ambos hemisferios cerebrales. No obstante en diferentes fases de la enfermedad se pueden observar otro tipo de patrones.


Para la asignación del carácter hereditario de la enfermedad es suficiente la identificación de mutaciones en el gen que codifica la proteína priónica (PRNP). Hasta el momento se han identificado unos 20 diferentes tipos de mutaciones. Tales mutaciones no se expresan en los casos esporádicos ni adquiridos.


Otro determinante genético de estas enfermedades lo constituye el polimorfismo en el codón 129 del gen, cuyo papel parece importante en la susceptibilidad de adquirir una enfermedad priónica. Así, mientras en la población general lo más frecuente es que sea heterocigota para el codón 129, Metionina/Valina, los casos de ECJ son en su mayoría homocigotos, Metionina/Metionina o Valina/Valina.


Hallazgos de la variante de ECJ


Al igual que en la forma clásica el diagnóstico definitivo de esta nueva variante también requiere la confirmación por anatomía patológica. Como ya se ha comentado, las alteraciones neuropatológicas de la variante de la ECJ difieren de aquellas de los casos típicos esporádicos. Presentan un pronunciado aspecto espongiforme en los ganglios basales y el tálamo junto con una severa astrocitosis talámica, así como placas floridas, formadas por un núcleo denso y rodeadas por un halo de aspecto espongiforme, distribuidas en un elevado número por la corteza cerebral, particularmente en el lóbulo occipital y en el cerebelo.


En los casos de vECJ el EEG no es útil para ayudar a establecer el diagnostico ya que no aparecen los complejos periódicos típicos de la ECJ. Tampoco la prueba de la proteína 14-3-3 es de utilidad diagnóstica ya que se ha visto que tanto la especificidad como la sensibilidad y los valores predictivos son bajos en esta nueva forma de la enfermedad.


Para el diagnóstico de probabilidad de la vECJ es importante la realización de la resonancia magnética ya que parece muy constante, sensibilidad y especificidad próximos al 80% y 95%, respectivamente, la existencia de hiperintensidad característica en la porción posterior del tálamo (pulvinares) (Centro Nacional de Epidemiología, ISCIII). Recientemente se ha sugerido que la biopsia de amígdala podría llegar a ser una prueba útil para el diagnóstico de vECJ, ya que se ha visto que es posible detectar la proteína priónica infectiva mediante técnicas de Western blot y de inmunohistoquímica en tejido linfático.

 Diferencias entre la forma clásica y la variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob

 Forma Clásica de la ECJ
 Variante de la ECJ
 Identificada por Creutzfeldt y Jakob en los años 20.  Descrita en Gran Bretaña en 1996.
Incidencia

Aproximadamente 1-1.5 casos por millón de habitantes y año.

Incidencia

Ha afectado a un total de 105 personas (101 en Reino Unido y 3 en Francia y 1 en Irlanda) aunque algunos casos están todavía por confirmar.

Edad de comienzo

La gran mayoría por encima de 55 años.

Edad de comienzo

La gran mayoría en un rango de 55 años.

Etiología

Forma esporádica (~ 90 %) Þ Desconocida
Forma familiar (~ 10%) Þ Genética
Forma yatrogénica Þ Intervención médica

Etiología

Posiblemente consumo de productos que contienen tejido nervioso de ganado vacuno infectado con EET.

Síntomas

Demencia rápidamente progresiva, mioclonias y mutismo acinético. En algunas ocasiones alteraciones cerebelosas.

Síntomas

Síntomas psiquiátricos tempranos y/o síntomas sensitivos (disestesias,dolor) posteriormente síntomas neurológicos.

Duración de la enfermedad

En general es inferior al año, con una media de duración entre 4 y 6 meses.

Duración de la enfermedad

Algo más de un año (un promedio de 14 meses).

Diagnóstico

Complejos periódicos de ondas agudas y lentas en el EEG.
Alta sensibilidad de la prueba de la proteína 14-3-3 en LCR.
Estudio anátomopatológico: detección de proteína priónica en tejido cerebral.

Diagnóstico

Ausencia de complejos periódicos de ondas agudas y lentas en el EEG.
Baja sensibilidad de la prueba de la proteína 14-3-3 en LCR
Estudio anátomopatológico: detección de placas amiloides ("placas floridas") de proteína priónica en tejido cerebral.

 Tomado de Unidad de Vigilancia de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles Humanas. Centro Nacional de Epidemiología. ISCIII: Las encefalopatías espongiformes transmisibles humanas. Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, Madrid.

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