La primera idea que debemos exponer es que numerosas de las modificaciones somáticas que comentaremos en breve, no sabemos si son causa o consecuencia del estado afectivo en el que se encuentra el sujeto.
Se sabe que la serotonina, un neurotransmisor muy repartido por el organismo, parece cumplir una función importantísima en las manifestaciones afectivas. La serotonina se forma a partir del triptófano, y una vez metabolizada se elimina por la orina. Por esta cantidad eliminada en la orina podemos saber la serotonina metabolizada en el organismo.
El metabolismo de la serotonina puede influir en múltiples factores, sin embargo, no se puede administrar de forma intravenosa, debido a que no pasa la barrera hematoencefálica; sin embargo, gracias a los descubrimientos de los fármacos inhibidores de la MAO (se comportan como antidepresivos), se ha podido demostrar los efectos de la serotonina.
Sin embargo, encasillar a la serotonina con una única función, esto es regulando los estados de ánimo, es algo pobre, ya que investigaciones realizadas van ofreciendo nuevas facetas.
Se sabe que niveles bajos de serotonina y noradrenalina produce sedación e incluso depresión, sin embargo respecto al papel de cada sustancia hay discrepancias. Algunos autores piensan que la sedación sería consecuencia de una baja serotonina, mientras que para otros sería la noradrenalina la causante de dicha sedación.
Por todo esto se podría hipotetizar que en la depresión lo que habría sería, o bien, un exceso en la actividad de la MAO, o bien, un déficit en la producción de la serotonina.
Actualmente se ha podido comprobar que lo característico de las depresiones ansiosas es un metabolismo bajo de serotonina y por la contra, un metabolismo alto en noradrenalina; sin embargo, en las depresiones melancólicas habría una mayor cantidad de serotonina y una deficiencia en catecolaminas.
La reserpina es una sustancia que influye en el metabolismo de la serotonina, y también en el de la noradrenalina. En esta última sustancia actúa eliminándola.
También se han puesto ha prueba en el tratamiento de la patología en los estados de ánimo, las sales de litio, tanto en el tratamiento de la manía, como en el tratamiento de la depresión, y en este último, sobre todo. Parece ser que uno de los mecanismos de actuación de las sales de litio es movilizando la noradrenalina.
Por último, el electroshock también se ha mostrado favorable en el tratamiento preventivo de la depresión.
En los pacientes con trastornos afectivos, también se han encontrado alteraciones en el eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo, con respuesta exagerada de la TSH a la TRH (Loosen & Prange, 1982).
Por otro lado, varios autores, como Cowdry et al. y Bauer et al., en 1983 y 1990, respectivamente, han encontrado una alta prevalencia de hipotiroidismo en pacientes bipolares con ciclos rápidos y resistentes al tratamiento.
Por último, se han encontrado concentraciones plasmáticas y las concentraciones de cortisol en LCR, presentándose también la no supresión de los glucocorticoides plasmáticos después de la administración de dexametasona (Evans & Nemeroff, 1983; Godwin et al., 1984).
1. Características descriptivas y trastornos mentales asociados: normalmente, estos sujetos se presentan con llanto, tristeza, rumiaciones, fobias, ansiedad, preocupaciones excesivas, quejas físicas,…Algunos sujetos pueden presentar crisis de angustia, otros refieren problemas en las relaciones interpersonales, o en interacciones sociales, problemas en la actividad sexual,… en algunos casos también pueden ocurrir problemas en el matrimonio, o problemas en el trabajo, o problemas escolares (en caso de que sean niños).
El riesgo de suicidio es muy importante explorarlo, ya que es especialmente alto en este colectivo.
En algunos casos, los episodios depresivos mayores pueden ir precedidos de algún tipo de estrés psicosocial; o en algunas ocasiones pueden ocurrir después del inicio del posparto.
2. Hallazgos de laboratorio: se han observado algunos hallazgos en laboratorio anormales para sujetos con episodios depresivos mayores, en comparación con sujetos control. Parece ser que estas anormalidades son comunes en estos episodios y en los trastornos bipolar, tipo I y tipo II.
Las alteraciones en el EEG del sueño se demuestran en un 90% de los pacientes ingresados y en un 40-60% de los pacientes tratados ambulatoriamente. Los hallazgos más frecuentes encontrados en la polisomnografía son:
1) Alteraciones en la continuidad del sueño, como el despertar precoz.
2) Reducción de los movimientos oculares lentos (NREM) en los estadios de ondas lentas (estadios 3 y 4).
3) Disminución de la latencia de los movimientos oculares rápidos (REM)
4) Aumento de la actividad de la fase REM.
5) Aumento de la duración del sueño.
También se ha investigado la regulación de diversos neurotransmisores, entre los que se incluyen la serotonina, la noradrenalina, la dopamina, la acetilcolina y el ácido gammaaminobutírico. También se han encontrado alteraciones en la hormona liberadora de la corticotropina. En algunos pacientes también se han observado alteraciones hormonales, como por ejemplo, un aumento en la secreción de glucocorticoides, y niveles bajos de hormonas del crecimiento, hormona estimuladora del tiroides. Algunos estudios realizados con técnicas de neuroimagen muestran alteraciones en el flujo sanguíneo. Sin embargo, ninguna de estas alteraciones son específicas del episodio depresivo, ya que no todos los pacientes las comparten.
Un diagnóstico diferencial importante es el que tiene que distinguir entre un episodio depresivo mayor y un trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica. El segundo diagnóstico debe hacerse en el caso de que la alteración del ánimo sea consecuencia directa de una enfermedad médica específica (por ejemplo, hipotiroidismo). Esto debe determinarse según el historial médico del sujeto. Si se considera que la alteración en el estado de ánimo no es un efecto directo de la enfermedad, entonces el trastorno del estado de ánimo es primario y debe codificarse en el Eje I; y la enfermedad médica se registrará en el Eje III.
El trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias debe distinguirse del episodio depresivo mayor, por el hecho de que es una sustancia la que se considera etimológicamente relacionada con la alteración del estado de ánimo.
Es difícil distinguir entre los síntomas cognoscitivos atribuibles a demencia o bien a un episodio mayor depresivo, sobre todo en personas mayores. El estado premórbido del sujeto puede ayudar a distinguirlas; así en la demencia suele haber una historia premórbida de deterioro en las funciones cognoscitivas; mientras que en un episodio depresivo el estado premórbido suele ser normal y el deterioro de funciones aparecerá, por tanto, una vez comience la depresión.
Una evaluación clínica exhaustiva es muy importante para lograr distinguir entre los episodios depresivos mayores con estado de ánimo irritable y los episodios maníacos con estado de ánimo irritable o de los episodios mixtos. Si se cumplen los criterios tanto de un episodio depresivo como de un episodio maníaco, se tratará de un episodio mixto.
En el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, pueden aparecer la distraibilidad y la baja tolerancia a la frustración, características éstas que pueden aparecer también en un episodio depresivo mayor. Si se cumplen los criterios para ambos puede diagnosticarse el trastorno por déficit de atención con hiperactividad además del trastorno del estado de ánimo. Sin embargo el clínico debe tener mucha precaución para no sobrediagnosticar en niños con trastorno de hiperactividad también el trastorno del estado de ánimo.
Como ya se ha adelantado, el episodio depresivo mayor puede presentarse como respuesta al estrés psicosocial, y hay que saberlo distinguir de un trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo, ya que en éste no se cumplen totalmente los criterios para un episodio depresivo. Hay que hacer notar que tras la muerte de un ser querido, hay un episodio de duelo, que no se debe confundir con un episodio depresivo mayor, aunque se cumplan muchas de sus características; a no ser que este duelo persista durante más de dos meses o haya un deterioro funcional importante, ideación suicida o enlentecimiento psicomotor.
Como apunte final, hay que decir, que los periodos de tristeza son comunes en la experiencia humana, y estos periodos no deben ser considerados como episodios depresivos mayores, a no ser, que cumplan diversos criterios de gravedad, duración y malestar clínicamente significativo. El diagnóstico de trastorno depresivo no especificado es apropiado para estos cuadros de ánimo depresivo, que no cumplen criterios de gravedad o duración.
El episodio maníaco se define por presentar un periodo completo por el cual el estado de ánimo es anormal y muy elevado, expansivo o irritable. Este estado de ánimo debe durar, al menos, 1 semana (siempre menos si se requiere de hospitalización) (criterio A). Esta alteración del estado de ánimo debe estar acompañada de, al menos, otros tres síntomas de una lista, entre los que se incluye: aumento de la autoestima o grandiosidad, disminución en la necesidad de dormir, un lenguaje verborreico, fuga de ideas constante, aumento de las actividades intencionadas o agitación psicomotora, distraibilidad,…
Si el estado de ánimo, en lugar de ser expansivo, es irritable, se deben cumplir, al menos, cuatro de los síntomas presentados en la lista anterior (criterio B).
Estos síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto, puesto que entre los episodios con síntomas maníacos no se intercalan episodios depresivos mayores casi cada día (criterio C).
La alteración que provocan los síntomas debe ser lo suficientemente grave como para ocasionar un grave deterioro social y laboral o para precisar hospitalización, e incluso, pueden incluirse síntomas psicóticos (criterio D). El episodio no puede deberse a los efectos fisiológicos de ninguna sustancia, droga, medicamento. Este episodio tampoco se deberá a los efectos fisiológicos de ninguna enfermedad médica, como por ejemplo, a los efectos producidos por un tumor cerebral (criterio E).
Normalmente, el estado de ánimo que se caracteriza por un estado maníaco, se describe como anormalmente bueno, alegre o eufórico. Lo expansivo de este episodio, lleva al sujeto a un incesante entusiasmo en las interacciones interpersonales, laborales o sexuales. Es característico también, la labilidad en este estado.
La exageración de la autoestima que se produce, va desde una excesiva confianza de uno mismo, hasta una especie de grandiosidad, casi con proporciones delirantes (criterio B1). Son frecuentes las ideas delirantes de grandeza.
Es muy característico el descenso en la necesidad de dormir (criterio B2). El sujeto se siente lleno de energía, e incluso, cuando el trastorno es muy grave, el sujeto puede pasarse días sin dormir, sin llegar a sentirse cansado.
El lenguaje en un sujeto con un episodio maníaco es verborreico, esto es rápido y difícil de interrumpir (criterio B3). El sujeto puede pasarse horas hablando sin parar. Las palabras suelen ser escogidas más por criterios fonológicos que por relaciones conceptuales. Sin embargo, si el estado del sujeto es más irritable que expansivo, el discurso está más marcado por quejas y por comentarios hostiles.
El lenguaje en un sujeto con un episodio maníaco es verborreico, esto es rápido y difícil de interrumpir (criterio B3). El sujeto puede pasarse horas hablando sin parar. Las palabras suelen ser escogidas más por criterios fonológicos que por relaciones conceptuales. Sin embargo, si el estado del sujeto es más irritable que expansivo, el discurso está más marcado por quejas y por comentarios hostiles.
El pensamiento suele sucederse de manera rápida, incluso más rápido de lo que lo verbalizan (criterio B4). Normalmente suele haber una fuga de ideas, con cambios constantes de tema, que se manifiesta por el flujo continuo del lenguaje, muy acelerado. El lenguaje, en este caso puede volverse incoherente y desorganizado.
Tienen incapacidad para apartar estímulos externos irrelevantes, lo que se conoce con el nombre de distraibilidad (criterio B5). El aumento de la actividad intencionada, implica una excesiva participación en distintas actividades criterio B6). El sujeto se implica en numerosas empresas, sin tener en cuenta si puede acabar bien cada una de ellas. Suele aumentar, como consecuencia, la sociabilidad. Demuestran una agitación e inquietud psicomotora.
La expansividad de la conducta, la grandiosidad, el empobrecimiento del juicio, llevan a estos sujetos a una implicación en actividades placenteras muy imprudentes, como por ejemplo, las compras desmesuradas, inversiones económicas instables, comportamiento sexuales inusuales,… que pueden tener consecuencias graves (criterio B7). Esta desorganización, consecuencia directa del empobrecimiento del juicio, puede llevar a provocar un gran deterioro en la actividad, llegando, incluso, a necesitar la hospitalización, para impedir que el sujeto llegue a hacerse daño con sus comportamientos.
La presencia de síntomas psicóticos durante el episodio maníaco da lugar al deterioro de la actividad, deterioro significativo (criterio D).
Los efectos directos de una medicación antidepresiva pueden provocar síntomas maníacos. También los pueden provocar la terapia electroconvulsiva, la terapia lumínica o algún otro medicamento prescrito para otra enfermedad. Hay datos que sugieren, que los sujetos que presentan episodios maníacos después de un tratamiento somático para a depresión, tienen mayor probabilidad de presentar episodios maníacos, mixtos o hipomaníacos futuros. Esto tiene especial consideración en niños y adolescentes.
1. Características descriptivas y trastornos mentales asociados: es muy frecuente que los sujetos con un episodio maníaco no reconozcan que están enfermos, y por lo tanto suelen ser reacios al tratamiento. Suelen involucrarse en actividades que tienen alguna cualidad rara o desorganizada. Puede acompañarse de algunos brotes antisociales; las consideraciones éticas pueden quedar olvidadas. Algunos sujetos, y en especialmente aquellos que refieren características psicóticas, pueden volverse agresivos o incluso suicidas. Cuando se ha superado el episodio maníaco, la mayoría de los sujetos suelen criticar el comportamiento que han estado manteniendo.
El estado de ánimo puede pasar rápidamente de la ira a la depresión. Aunque no es raro que los síntomas depresivos y los síntomas maníacos aparezcan simultáneamente. El episodio se considera mixto si cumple los criterios para un episodio depresivo mayor y para un episodio maníaco, si duran, al menos una semana. Puede ocurrir, que según se desarrolle el episodio maníaco aumente el consumo de alcohol o de alguna clase de estimulantes, pudiendo prolongarse más el episodio.
2. Hallazgos de laboratorio: los hallazgos que se han encontrado en sujetos con un episodio maníaco, en comparación con los sujetos controles, incluyen anormalidades polisomnográficas y aumento en la secreción de cortisol. Puede haber afectación en la secreción de los neurotransmisores de noradrenalina, serotonina, dopamina, acetilcolina o ácido gammaaminobutírico.
En adolescentes, los episodios maníacos suelen incluir, con una mayor probabilidad, síntomas psicóticos, asociados a un mal comportamiento escolar, fracaso escolar, comportamiento antisocial y consumo de sustancias; aunque no está claro que si estos problemas representan los pródomos prolongados de un trastorno bipolar o si son un trastorno independiente.
Los episodios maníacos empiezan con un aumento muy rápido de los síntomas en pocos días; suelen tener un comienzo muy brusco. Normalmente aparecen después de un estrés psicosocial. Su final también suele suceder de manera más brusca que los episodios depresivos mayores. En mucho de los casos, el episodio maníaco precede o sigue a un episodio depresivo mayor, sin que medie entre ellos un periodo de eutimia.
La edad media de inicio suele ser entre los primeros años de la tercera década de la vida.
El episodio maníaco debe diferenciarse de un trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica, ya que en este caso la alteración es consecuencia de los efectos fisiológicos de la enfermedad médica. Este diagnóstico debe basarse en la historia previa y en la exploración física. Si los síntomas maníacos no son consecuencia de la enfermedad, entonces, el trastorno del estado de ánimo se registra en el Eje I y la enfermedad médica se registra en el Eje III.
Síntomas como los que se dan el episodio maníaco pueden ser producidos por una sustancia ajena a nuestro organismo, como por ejemplo, una droga. En este caso es importante distinguir entre los síntomas maníacos per se, y el trastorno de ánimo inducido por sustancias. Un episodio maníaco también puede ser consecuencia, o precipitación de un tratamiento antidepresivo, en este caso se diagnosticaría también un trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias. En estos casos el juicio clínico cobra muchísima relevancia, ya que es el que diferencia un diagnóstico de otro.
La actividad excesiva, el comportamiento impulsivo, la negación de los problemas y el empobrecimiento de juicio, son características ambas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad y también de un episodio maníaco. En este caso, el criterio diferenciador es el curso, ya que el déficit de atención con hiperactividad es de curso crónico, por lo que, falta un inicio y un final relativamente claro. Además en este trastorno hay una ausencia del ánimo expansivo y una ausencia de síntomas psicóticos.
A diferencia de los siete síntomas que contiene el DSM-IV para diagnosticar el episodio maníaco, los Criterios Diagnósticos de investigación de la CIE-10 mencionan dos síntomas más: impulsos sexuales acusados o indiscreciones y pérdida de las inhibiciones sociales normales. Esto equivale a tener una definición más amplia para el episodio maníaco en la CIE-10.
Este episodio se caracteriza por un periodo de, al menos, una semana de duración, en el que casi, cada día, se cumplen los criterios tanto para un episodio maníaco como para un episodio depresivo mayor (criterio A). Entre los síntomas se suelen incluir, alteración del apetito, insomnio, agitación, ideación suicida o síntomas psicóticos.
Esta alteración debe ser lo suficientemente grave como para que haya una interferencia en la vida social y laboral del sujeto, o bien que se requiera una hospitalización (criterio B). Esta alteración, no debe ser por la consecuencia directa de ninguna sustancia o enfermedad médica (criterio C).
Hay sujetos que pueden presentar después de un tratamiento para la depresión un cuadro similar al episodio mixto. Esta consideración tiene especial importancia en niños y adolescentes.
1. Características descriptivas y trastornos mentales asociados: estas características son similares a las comentadas en los episodios maníacos y en los trastornos depresivos mayores. Los sujetos con un episodio mixto pueden estar desorganizados en el pensamiento o en el comportamiento. Pueden ser más proclives a buscar ayuda médica, ya que experimentan más disforia que aquellos sujetos con episodios mixtos.
2. Hallazgos de laboratorio: no se han estudiado con exhaustividad; si bien, los estudios que se han realizado sugieren hallazgos fisiológicos y endocrinos similares a los encontrados en los episodios depresivos mayores.
Pueden ocurrir, este episodio, desde el principio, o bien puede surgir después de un episodio maníaco o de un episodio mixto. Estos episodios pueden durar semanas o meses, y remitir sin ningún síntoma residual, o bien evolucionar a un episodio depresivo mayor, siendo mucho menos frecuente, que un episodio mixto evolucione hacia un episodio maníaco.
Estos episodios suelen ser más frecuentes en jóvenes y en mayores de 60 años con un trastorno bipolar.
Una enfermedad médica puede producir síntomas muy similares a los síntomas característicos de un episodio mixto. Sin embargo, deben saber distinguirse, puesto que en un trastorno de ánimo debido a enfermedad médica, los síntomas son consecuencia directa de la enfermedad médica específica, y no pueden confundirse con un episodio mixto. Si se considera que los síntomas maníacos no son consecuencia directa de una enfermedad, el trastorno primario del estado de ánimo se registra en el Eje I.
En iguales condiciones, el episodio mixto no debe confundirse con un trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias, ya que en este último, la sustancia se considera etimológicamente relacionada con la alteración del estado del ánimo. En otras ocasiones, los síntomas de un episodio mixto también pueden ser consecuencia o aparecer precipitados por un tratamiento antidepresivo; en estos casos se codificaría también como trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias; por ejemplo, trastorno del estado de ánimo inducido por la terapia electroconvulsiva, con síntomas mixtos.
Hay ocasiones en las que es difícil distinguir entre un episodio mixto y episodios depresivos mayores con predominio del humor irritable y de los episodios maníacos con estado de ánimo con predominio del humor irritable. En este caso será la pericia del clínico lo que llegue a distinguirlos.
La actividad excesiva, el comportamiento impulsivo, la negación de problemas y el empobrecimiento del juicio, son características de un episodio mixto y del trastorno por déficit de hiperactividad; si bien, también hay características diferenciadoras, como son el inicio temprano, el curso crónico o la ausencia de un estado de ánimo expansivo (características todas del trastorno de atención con hiperactividad), que en un episodio mixto no se dan. Si se cumplen criterios para ambos trastornos se deben diagnosticar ambos.
En el manual de Criterios Diagnóstico de Investigación CIE-10 se necesita una duración de los síntomas de mínimo 2 semanas. En DSM-IV sólo se requería 1 semana.
Un episodio hipomaníaco se define como un periodo delimitado durante el cual hay un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, durante, al menos 4 días (criterio A). En este periodo, además de la característica principal, debe haber, como mínimo, otros tres síntomas de una lista, en la que se incluyen, por ejemplo, un aumento en la autoestima (aunque no delirante), lenguaje verborreico, fuga de ideas, un descenso considerable en la necesidad de dormir, agitación psicomotora, distraibilidad, aumento de las actividades intencionadas,… (criterio B). Si, el sujeto tiene un estado irritable, en vez de expansivo, se deben cumplir, al menos cuatro síntomas de los anteriormente expuestos. Esta lista de síntomas es igual que en la de un episodio maníaco, excepto en lo referente a ideas delirantes y alucinaciones, que en este episodio no puede haberlas.
Para diagnosticar este episodio, debe haber un cambio importante en su actividad habitual (criterio C), ya que estos cambios en el estado de ánimo y en la actividad deben ser fácilmente observables por los de su alrededor (criterio D). Como diferencia entre lo que pasa en un episodio maníaco y en uno hipomaníaco, este último, no cursa de una forma tan grave como para ocasionar un deterioro social y laboral importante o para precisar hospitalización (criterio E).
Los síntomas que presentan y la alteración del estado del ánimo no deben ser consecuencia directa de los efectos producidos por una droga, medicamento, cualquier tratamiento para la depresión o bien por la exposición a algún tóxico. Este episodio tampoco debe deberse a los efectos producidos por alguna enfermedad médica (criterio F). Los cuadros debidos a las circunstancias inmediatamente superiores, no deben ser calificados de episodio hipomaníaco.
Hay algunos datos que sugieren que los sujetos que presentan episodios similares a la manía o a la hipomanía tras algún tratamiento somático de la depresión, tienen una mayor probabilidad de presentar en el futuro episodios maníacos o hipomaníacos, sin ser consecuencia, en este caso del tratamiento de la depresión.
En un sujeto con un episodio hipomaníaco, el estado de ánimo suele describirse como eufórico, alegre o alto, de una forma excesiva. El calificativo característico es la euforia, aunque también, en algunos casos, es frecuente que se alterne con la irritabilidad. Existe también, una exageración característica de la autoestima, operativizada en una elevada confianza en sí mismo (criterio B1). Esa elevación de la autoestima se ve acompañada de un descenso en la capacidad de dormir (criterio B2). En cuanto al discurso que lleva el sujeto, es, como norma general, acelerado, con juegos de palabras, numerosos chistes,… (criterio B3). Se puede producir, como excepción, una fuga de ideas, si bien, esta es de duración muy corta (criterio B4).
En el discurso también puede haber distraibilidad, ya que el sujeto hace cambios rápidos en el discurso (criterio B5). Hay también un aumento considerable en la actividad intencionada, siendo estas actividades más creativas y productivas (criterio B6). Además hay aumento en la sociabilidad y en la actividad sexual. Esto suele acompañarse de actos impulsivos, como por ejemplo, inversiones económicas poco razonables (criterio B7).
Si bien, hay que decir, que estas actividades no producen el deterioro tan acusado como en el episodio maníaco.
Los síntomas asociados son similares a los que se contemplaban en el episodio maníaco. En las personas más jóvenes, los episodios hipomaníacos pueden ir asociados a un comportamiento antisocial, fracaso escolar, consumo de sustancias o fracaso escolar.
Normalmente estos episodios comienzan de una forma brusca. En muchos de los casos estos episodios pueden ir precedidos, o bien son ellos los que siguen a un episodio depresivo mayor.
Por último, estudios diversos confirman que entre el 5 y el 15% de los sujetos con un episodio hipomaníaco acaban presentando un episodio maníaco.
Este episodio debe diferenciarse de un trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica, debido a que en este último diagnóstico, los síntomas que presenta el sujeto y que son similares a los de un episodio hipomaníaco, son consecuencia fisiológica de la enfermedad médica. Esta decisión de ser capaz de diferenciar, un episodio hipomaníaco de un trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica, se hace en base a la historia, y exploración física del sujeto.
Si sabemos que los síntomas de una alteración del estado del ánimo son consecuencia directa y fisiológica del consumo de algunas sustancias, entonces el diagnóstico es trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias, diagnóstico que no se debe confundir con el de un episodio hipomaníaco, ya que en este caso los síntomas no son producidos por la sustancia. Las sustancias que pueden producir tales síntomas son una droga, o también pueden ser precipitados por el tratamiento de una depresión, como es la terapia electroconvulsiva o la terapia lumínica. En estos casos el diagnóstico recibido sería el de trastorno del estado de ánimo inducido por la terapia electroconvulsiva, con síntomas hipomaníacos, por ejemplo.
Es importante distinguir los episodios maníacos de los episodios hipomaníacos. Aunque ambos tengan los mismos síntomas, la alteración en el episodio hipomaníaco no es tan grave; si bien, algunos episodios hipomaníacos evolucionan hasta episodios maníacos completos.
Tampoco hay que confundir un episodio hipomaníaco con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, ya que ambos coinciden en los síntomas de la actividad excesiva, el comportamiento impulsivo, el empobrecimiento del juicio y la negación de los problemas. Pero, se distinguen bien, si atendemos a criterios como el inicio, que en un déficit de atención con hiperactividad es temprano, además de tener un curso crónico. El trastorno además carece de un estado de ánimo expansivo o elevado, mientras que en el episodio hipomaníaco son características esenciales.
El episodio hipomaníaco debe distinguirse de la eutimia.
En la CIE-10 se añaden para el diagnóstico del episodio hipomaníaco, dos síntomas más, como son el aumento de la energía sexual y el incremento de la sociabilidad. Aparte en la CIE-10 tampoco se recogen algunos síntomas que sí están presentes en el DSM-IV TR, como son el aumento de la autoestima y la fuga de ideas.